La decisión del gobierno de Ecuador de aumentar al 100% los aranceles a las importaciones provenientes de Colombia, que entrará en vigencia desde el primero de mayo, ha provocado una fuerte reacción tanto del Gobierno colombiano como del sector empresarial, al considerarse una medida que golpea directamente el comercio bilateral.
Desde el Ejecutivo, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, calificó la decisión como una “clara agresión” entre países históricamente aliados, cuestionando que se opte por la confrontación en lugar de fortalecer la cooperación regional, especialmente en un momento en que Ecuador enfrenta dificultades en su sistema energético.
En el ámbito empresarial, la preocupación es aún mayor. El presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, advirtió que el incremento del arancel —del 50% al 100%— hace inviable el intercambio comercial entre ambos países, afectando a más de 2.700 empresas colombianas, en su mayoría pequeñas y medianas, que dependen del mercado ecuatoriano. Además, alertó que la situación podría prolongarse ante la falta de disposición de diálogo por parte del gobierno ecuatoriano.
A su vez, el presidente de la ANDI, Bruce Mac Master, hizo un llamado a ambos gobiernos a bajar el tono de la confrontación y buscar soluciones diplomáticas. Insistió en que las diferencias políticas no deben trasladarse al ámbito económico, ya que esto perjudica a empresas, trabajadores y consumidores de ambos países.
En conjunto, la medida marca un nuevo episodio de tensión en la relación bilateral, con efectos económicos inmediatos y un panorama incierto para el comercio entre Colombia y Ecuador en los próximos meses