Dos uniformados de la Policía protagonizaron un acto de alto riesgo al retirar, cargando al hombro, más de 600 kilos de explosivos que habían sido instalados en la vía Panamericana, una de las más transitadas del suroccidente del país y afectada recientemente por acciones de grupos armados.
Gracias a esta intervención, se evitó una tragedia de gran magnitud. En diálogo con medios de comunicación y bajo reserva de identidad, los policías relataron cómo enfrentaron la operación, marcada por el peligro y la presión.
El hallazgo se produjo el jueves 30 de abril, luego de información suministrada por la comunidad y labores de inteligencia militar. En una alcantarilla fueron encontrados seis cilindros bomba que contenían más de 600 kilos de explosivos.
“La ubicación donde estaban era bastante difícil. Para eso estamos entrenados: para enfrentar situaciones críticas en el terreno. Debemos llegar y eliminar la amenaza para garantizar la seguridad de la población”, explicó uno de los uniformados.
Los artefactos, según detallaron, eran explosivos improvisados, fabricados y ensamblados en contenedores, lo que aumentaba su peligrosidad.
Debido a las condiciones del lugar, los policías tuvieron que cargar los cilindros bomba para retirarlos de la alcantarilla y proceder a su desactivación, una maniobra que implicó un alto riesgo.
De acuerdo con los uniformados, una eventual explosión habría causado una tragedia incluso mayor a la ocurrida en el sector de El Túnel, en Cajibío, donde murieron 21 personas y más de 30 resultaron heridas.
“Sencillamente, no somos máquinas, somos seres humanos. También tenemos familias. Se trata de manejar el miedo y tomar las mejores decisiones”, afirmó uno de los agentes.
La situación de orden público en el Cauca sigue siendo crítica. En los últimos días, además de la explosión en Cajibío, se han registrado otros atentados y el asesinato de un trabajador del sector azucarero.