Con el paso de los días la violencia y el sicariato avanzan desmesuradamente en Barranquilla, su Área Metropolitana y varios de los más importantes municipios del departamento, solo para hablar de la realidad local.
Parece que nos estamos acostumbrando al accionar cruel y despiadado de los sicarios y delincuentes, entrenados y preparados para cumplir ciegamente las ordenes de los cabecillas de estas poderosas bandas delincuenciales que a través de sus enormes redes y subestructuras criminales, controlan el jugoso negocio del microtráfico de drogas que se reparten por zonas o territorios en todo el departamento y sobre los cuales no solo controlan la venta de estupefacientes, también ejercen a sus anchas la extorsión sobre los comerciantes y emprendedores, para lo cual cuentan con un ejército de jóvenes y jefes intermedios que hacen funcionar este negocio criminal como reloj suizo, para un jefe que se encuentra encarcelado a cientos de kilómetros en una “Cárcel de máxima seguridad” pero con un eficiente sistema de comunicaciones ante la ineficacia o la vista gorda de las autoridades carcelarias.
Algo que conocen desde el gobierno nacional, hasta las autoridades judiciales y policiales, pero ante el silencio incompetente de las autoridades civiles que no han sido capaces de trabajar en conjunto para denunciar y afrontar esta delicada situación que tiene a Barranquilla y su Área Metropolitana envuelta en un baño de sangre, donde no solo caen delincuentes de las bandas que se enfrentan por el control de tan lucrativo negocio; también muere victimas de las balas criminales gente inocente; comerciantes honestos y ciudadanos con familias decentes y planes futuros que no logran realizar por estar en el lugar equivocado con personas que quizás ni conocía.
Los alcaldes del departamento y el gobernado Verano no pueden seguir mirando para otro lado, como si esta ola criminal no fuera con ellos, como si no les compitiera garantizar el orden y la seguridad ciudadana. Y no es con pañitos tibios ni con acciones individuales inertes para calmar a la comunidad como se resuelve esta situación fuera de control. No senecesita ser experto para darse cuenta que solos o cada uno por su lado nunca van a lograr avances importantes; se necesita trabajo en conjunto entre autoridades civiles policiales y judiciales al menos para hacernos sentir y hacer eco ante el gobierno nacional yel congreso de la república para pedirles quepor encima de sus diferencias trabajen para endurecer las leyes, que le otorguen herramientas jurídicas eficaces a jueces y fiscales para frenar y desarticular definitivamente a estos poderosos grupos delincuenciales que hoy más que una amenaza, son una realidad poderosa que controlan muchos sectores de la ciudad de Barranquilla, su Área Metropolitana y los municipios del Atlántico y la región.
Mientras tanto y con el transcurrir de los días, vemos la desesperanza y la impotencia por el silencio y el abandono de los lideres y dirigentes elegidos con la esperanza no solo de impulsar el progreso y el desarrollo de nuestra ciudad y municipios, sino porquehicieron el compromiso de defenderlos; así se encuentra, así se siente la comunidad,acorralada por el miedo; toda esa gente del común que debe salir a trabajar todos los días para poder vivir dignamente o en muchos casos poder sobrevivir con sus familias, miedo a la delincuencia rampante, miedo a estar en el lugar equivocado, miedo a ser víctimas de la extorsión, miedo a que uno de sus hijos desde temprana edad sea inducido a la drogadicción para después instrumentalizarlo y ponerlo al servicio de estas estructuras delincuenciales, sin a quien recurrir para pedir protección porque no confían en nadie, porque nunca se sabe de qué lado están muchos de los que deberían brindar protección y seguridad a una ciudadanía que paga una de las tasas de seguridad ciudadana más altas del país y que su inversión es controlada e invertida en cosas que realmente no atacan el problema, mientras cada vez más y más las bandas delincuenciales se adueñan del control total del territorio.
Tan solo nos toca aferrarnos a la fe y seguir con una pregunta que nadie responde. ¿En Manos de quien estamos?
Alex Miranda Ch
Periodista
Director Red Nativa Radio
