La acusación fue revelada antes de una ceremonia conmemorativa en Miami en honor a las cuatro víctimas del ataque, tres de ellas ciudadanos estadounidenses. Para la época de los hechos, Castro se desempeñaba como ministro de Defensa de Cuba.
De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, los cargos incluyen conspiración para asesinar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato.
La cadena CNN informó que contactó a la Presidencia y al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba para obtener una reacción oficial frente a la acusación, aunque hasta el momento no se han conocido pronunciamientos.
La decisión judicial representa un nuevo episodio en el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y Cuba, en medio de un endurecimiento de las medidas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump contra la isla.
Desde comienzos de año, Washington ha reforzado las sanciones económicas y restricciones sobre sectores estratégicos de Cuba, incluyendo minería, defensa y seguridad, además de implementar acciones para limitar el suministro de combustibles al país caribeño.
El Gobierno cubano, encabezado por Miguel Díaz-Canel, ha rechazado reiteradamente estas medidas y responsabiliza a Estados Unidos del deterioro de las condiciones económicas y sociales que enfrenta la isla, marcada por la escasez de energía y productos básicos.