Los recientes apagones en municipios del Atlántico, especialmente en Galapa, han reavivado las preocupaciones por el deterioro del servicio de energía en la región Caribe tras la intervención de Air-e por parte del Gobierno nacional en septiembre de 2024. La empresa quedó bajo control de la Superintendencia de Servicios Públicos debido a problemas financieros y operativos.
Aunque la intervención buscaba mejorar el sistema eléctrico en Atlántico, Magdalena y La Guajira, usuarios continúan denunciando cortes prolongados, variaciones de voltaje y racionamientos que afectan tanto a hogares como a comercios e industrias. Air-e atribuye parte de la situación al aumento de la demanda energética y a las altas temperaturas registradas este año.
Uno de los puntos más críticos es el circuito Cordialidad 9, que abastece sectores de Galapa y zonas cercanas a Barranquilla. Según expertos y autoridades locales, la red funciona al límite de su capacidad y requiere inversiones urgentes en infraestructura y nuevas subestaciones para evitar mayores afectaciones.

El impacto también alcanza al sector empresarial, donde gremios reportan pérdidas económicas por interrupciones de hasta 14 horas. Mientras tanto, líderes comunitarios y expertos advierten que, ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, los problemas podrían extenderse a más municipios si no se ejecutan obras estructurales en el sistema eléctrico de la Costa Caribe.