Aunque la Gobernación ha señalado que la megaobra sería entregada a mediados de julio, el panorama actual en el terreno refleja que los trabajos aún están lejos de concluir. En varios sectores, especialmente en el tramo universitario, continúan las labores de construcción, con presencia de maquinaria pesada y obras grises que ponen en duda el cumplimiento del nuevo cronograma.
El proyecto, que conecta a Barranquilla con Puerto Colombia, representa una inversión de $166.838 millones y acumula cerca de tres años de ejecución, pese a que inicialmente se había establecido un plazo de 18 meses para su desarrollo. Durante este tiempo, la obra ha enfrentado diversos retrasos relacionados con dificultades en la gestión predial y aspectos financieros.

La situación mantiene preocupados a residentes de Villa Campestre y al sector comercial de la zona, quienes temen que la llegada de la temporada de lluvias pueda agravar los problemas de movilidad y provocar nuevas demoras en la culminación de la infraestructura, presentada como la “autopista digital más moderna del Caribe”.
Mientras tanto, comerciantes y transportadores continúan asumiendo las consecuencias derivadas de los retrasos, a la espera de que la obra pueda ser finalizada dentro del plazo establecido por las autoridades departamentales.