Esta medida, conocida como cooling break, busca proteger la salud de los jugadores ante las altas temperaturas que pueden registrarse en las diferentes sedes de Estados Unidos, México y Canadá, países anfitriones del torneo.
A diferencia de ediciones anteriores, en las que estas pausas dependían de las condiciones climáticas extremas, la FIFA determinó que en el Mundial 2026 se realicen de manera obligatoria en cada encuentro, independientemente de la temperatura o de si el estadio cuenta con techo.
Las pausas tienen una duración aproximada de tres minutos y se llevan a cabo una vez en cada tiempo del partido, generalmente cerca del minuto 22 del primer tiempo y del minuto 67 del compromiso.
Durante este espacio, los futbolistas aprovechan para hidratarse, refrescarse y recibir indicaciones tácticas por parte de sus entrenadores, en una medida que busca reducir el riesgo de afectaciones físicas y mejorar las condiciones de competencia.
Aunque la decisión ha sido bien recibida por jugadores y cuerpos técnicos, algunos sectores consideran que estas interrupciones pueden modificar el ritmo natural de los encuentros. Sin embargo, la FIFA ha defendido la iniciativa como una prioridad dentro de su estrategia de protección y bienestar de los deportistas.
