Con el 99,8 % de las actas escrutadas, Fujimori alcanza el 50,11 % de los votos válidos frente al 49,88 % de Sánchez, una diferencia de 43.386 sufragios que ya no puede ser revertida debido a la escasa cantidad de votos pendientes por contabilizar.
Sánchez solicitó la anulación de los votos emitidos en el extranjero, argumentando que el traslado físico de las actas a Lima vulneró las garantías del proceso electoral. Según el candidato, sin esos votos el resultado se inclinaría a su favor.
El líder de Juntos por el Perú calificó la situación como un posible fraude y aseguró que no reconocerá un eventual gobierno de Fujimori. Además, llamó a sus seguidores a movilizarse para defender la democracia.
Desde Fuerza Popular, el candidato vicepresidencial Luis Galarreta rechazó las acusaciones y afirmó que Sánchez actúa de manera antidemocrática. En la misma línea, la organización civil Transparencia aseguró que no encontró irregularidades que comprometieran la integridad de la elección, incluida la votación en el exterior.
Por su parte, el Jurado Electoral Especial de Lima Centro 2 declaró improcedente el recurso presentado por Sánchez por haber sido radicado fuera de los plazos establecidos, dejando libre el camino para que el Jurado Nacional de Elecciones proclame oficialmente a Keiko Fujimori como presidenta electa del país.