El estado La Guaira se convirtió en una de las zonas más golpeadas por los recientes sismos en Venezuela debido a su ubicación sobre un complejo sistema de fallas geológicas activas, entre ellas la falla de San Sebastián, considerada una de las más importantes del país. La cercanía al epicentro y las características del terreno aumentaron significativamente los daños.
A este factor natural se suma el crecimiento urbano descontrolado en áreas montañosas y laderas inestables. Durante años, numerosas viviendas fueron construidas en sectores de alto riesgo sin las condiciones técnicas adecuadas, lo que provocó derrumbes y deslizamientos tras los movimientos telúricos.
Especialistas también han advertido que la falta de mantenimiento en infraestructuras, la escasa planificación territorial y la débil aplicación de normas sismorresistentes contribuyeron a profundizar la tragedia. Muchas edificaciones presentaban deterioro estructural previo al sismo.
Diversos analistas señalan además que la corrupción y la ausencia de inversiones sostenidas en prevención y gestión del riesgo impidieron ejecutar obras necesarias para reducir la vulnerabilidad de la población, pese a las reiteradas alertas emitidas desde hace décadas por expertos en geología y protección civil.