Poco después de sus declaraciones, realizadas durante la cumbre de la OTAN en Turquía, el Mando Central de Estados Unidos confirmó el inicio de nuevos ataques contra objetivos iraníes, argumentando que buscan reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación en el estrecho de Ormuz.
Medios iraníes informaron de explosiones en varias zonas del sur del país, mientras que un asesor del líder supremo iraní advirtió que las operaciones estadounidenses recibirán una respuesta "inmediata y valiente". Además, autoridades iraníes acusaron a Washington de incumplir el memorando de entendimiento firmado en junio para mantener el cese de las hostilidades.
La nueva escalada se produce después de que Estados Unidos informara del ataque contra más de 80 objetivos iraníes, tras incidentes registrados en el estrecho de Ormuz. En respuesta, Irán aseguró haber atacado instalaciones militares estadounidenses en Baréin y Kuwait.
Washington también anunció el restablecimiento de las sanciones a las exportaciones de petróleo iraní. Tras los anuncios, el precio internacional del crudo registró un alza cercana al 6 %, impulsado por la preocupación de los mercados sobre la estabilidad del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el suministro mundial de petróleo.
Por ahora, las negociaciones entre ambos gobiernos permanecen suspendidas y no hay una fecha definida para retomar el diálogo diplomático.