El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto también abre interrogantes sobre el comportamiento de los precios en las ciudades afectadas, en momentos en que la inflación nacional todavía se mantiene por encima del 6%.
Según el Dane y el análisis de Anif, el país llegó a la emergencia con una inflación anual de 6,03% en julio, mientras Pereira, Armenia y Cali registraban tasas superiores.
Los datos disponibles muestran que las ciudades golpeadas por el terremoto partían de escenarios inflacionarios diferentes. En julio, Pereira registró una inflación anual de 6,70%, la más alta entre las ciudades mencionadas. Le siguieron Armenia, con 6,52%, y Cali, con 6,41%. Manizales, por su parte, presentó una variación anual de 5,83%, por debajo del promedio nacional de 6,03%.
De acuerdo con el análisis de Anif, todavía no existen mediciones suficientes para determinar cuánto impacto tendrá directamente el terremoto sobre los precios. La emergencia podría generar nuevas necesidades de alimentos, agua, servicios, transporte y materiales para la reconstrucción, especialmente en las zonas más afectadas.
A este escenario se suma el riesgo de una eventual llegada del fenómeno del El Niño, que podría ejercer presión adicional sobre los precios de los alimentos y otros bienes y servicios.
Por ahora, el dato de julio representa el escenario económico previo al terremoto. En los próximos meses será clave observar si la emergencia y los factores climáticos revierten la moderación registrada en la inflación.