El movimiento telúrico ocurrió alrededor de las 2:00 a. m., hora local, y tuvo su epicentro en el sur de la prefectura de Ibaraki, a una profundidad cercana a los 70 kilómetros, de acuerdo con la Agencia Meteorológica de Japón.
La sacudida alcanzó una intensidad máxima de 5 débil en la escala sísmica japonesa en sectores de Ibaraki, Saitama, Chiba y Tokio. Los teléfonos móviles emitieron alertas de emergencia ante la llegada de las ondas sísmicas.
Los heridos fueron reportados en Tokio, Saitama, Kanagawa, Chiba e Ibaraki. La mayoría sufrió lesiones menores al caer de la cama o golpearse con objetos durante el movimiento, aunque también se registró al menos una persona con una lesión grave en la cadera.
El terremoto también ocasionó interrupciones momentáneas en algunos servicios ferroviarios y daños menores, entre ellos la ruptura de una tubería de agua en Tokio. No se emitió alerta de tsunami y las autoridades informaron que no se detectaron anomalías en las instalaciones nucleares de la zona.
Las autoridades japonesas recomendaron mantener la precaución ante posibles réplicas durante los próximos días. La Agencia Meteorológica advirtió que podrían registrarse nuevos movimientos de intensidad similar en las zonas donde el temblor fue más fuerte.
El nuevo episodio vuelve a poner el foco sobre la intensa actividad sísmica de Japón, uno de los países con mayor exposición a terremotos. Sin embargo, no existe evidencia científica para afirmar que este sismo sea una señal de que ocurrirá próximamente un terremoto de mayor magnitud.