El presidente Abelardo de la Espriella volvió a defender su estrategia de seguridad basada en la confrontación militar directa contra las organizaciones criminales, luego del operativo realizado durante la madrugada de este jueves en el que murieron alias ‘Bendito Menor’, alias ‘La Bebecita’ y dos de sus escoltas.
Durante sus declaraciones, el mandatario aseguró que el hombre señalado de liderar actividades criminales en La Guajira y otras zonas del Caribe colombiano no continuará delinquiendo porque, según sus palabras, “le cayó la mano de hierro del Estado”. De la Espriella afirmó que las comunidades que, presuntamente, se encontraban bajo presión de estructuras dedicadas al narcotráfico y la extorsión recuperarán la tranquilidad bajo su política de seguridad.
El presidente también lanzó una advertencia directa a las organizaciones criminales y aseguró que su Gobierno no negociará con quienes continúen ejerciendo actividades ilegales. “Los que tienen que sentir pánico y terror son los delincuentes, porque aquellos que no se sometan terminarán de esta forma”, manifestó, reforzando el tono de confrontación que ha caracterizado sus primeras semanas al frente de la Presidencia.
Las declaraciones marcaron nuevamente distancia con las políticas de negociación impulsadas durante el gobierno anterior. De la Espriella cuestionó los procesos de diálogo con grupos armados y aseguró que su concepto de paz no está basado en acuerdos con organizaciones criminales, sino en el sometimiento de estas ante la institucionalidad y la fuerza del Estado.
“La paz en la que cree este Gobierno es la paz que se impone con la fuerza de las armas y las leyes de la República”, afirmó el mandatario. La declaración deja en evidencia el giro de la política de seguridad nacional hacia una estrategia de mayor presión militar, aunque también reabre el debate sobre los límites y consecuencias de una política que plantea la confrontación armada como principal camino para alcanzar una paz duradera.