La disminución en la operación del transporte intermunicipal afecta a pasajeros, empresas transportadoras y trabajadores que dependen del flujo constante de viajeros. Las medidas se mantienen como respuesta a las condiciones de seguridad y buscan reducir los riesgos en las vías.
A esta situación se suma el impacto sobre el comercio. De acuerdo con las estimaciones conocidas, las pérdidas económicas por la parálisis de actividades comerciales ya superarían los $40.000 millones, debido a la reducción de ventas, restricciones en la movilidad y menor circulación de personas.
Comerciantes y empresarios han manifestado preocupación por las consecuencias que pueda generar la prolongación de estas alteraciones, especialmente en sectores que dependen del transporte terrestre y del movimiento diario de mercancías y consumidores.
Las autoridades mantienen seguimiento a la situación y evalúan las condiciones de seguridad para determinar cuándo podrá normalizarse de manera progresiva el transporte y la actividad económica en la región.