El Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz podría quedar bajo la administración del Distrito de Barranquilla, luego de que, según información conocida este jueves, el presidente Abelardo De La Espriella habría instruido a la Aeronáutica Civil para avanzar en la entrega de la operación a la Alcaldía. La medida respondería a una solicitud que el alcalde Alejandro Char había presentado al Gobierno Nacional para que la ciudad asumiera el manejo de la terminal.
De concretarse el traslado, la administración distrital asumiría inicialmente el control del aeropuerto por un periodo de un año. Sin embargo, la Alcaldía tendría como objetivo ampliar ese plazo hasta cuatro años, para lo cual se prevé la convocatoria de sesiones extraordinarias del Concejo de Barranquilla, donde se discutiría la autorización para que el mandatario distrital pueda asumir formalmente la operación.
La solicitud de Barranquilla no es nueva. En febrero de 2026, durante el Gobierno de Gustavo Petro, el Distrito ya había planteado la posibilidad de hacerse cargo del Cortissoz, pero no obtuvo una respuesta favorable. Tras la llegada de De La Espriella a la Presidencia, Char volvió a elevar la petición y el pasado 15 de septiembre confirmó públicamente que había solicitado al nuevo Gobierno la entrega de la operación.
El eventual cambio de administración se produce mientras existe otra propuesta sobre la mesa para el futuro del aeropuerto. La Iniciativa Privada Puerta de Oro, actualmente en etapa de factibilidad, contempla una inversión estimada de $3,1 billones para financiar estudios, modernización, ampliación, operación, mantenimiento y explotación comercial del Cortissoz. La propuesta busca intervenir tanto el lado aire como el lado tierra de la terminal.
Por ahora, la Aeronáutica Civil continúa administrando directamente el Cortissoz, mientras se define el futuro esquema para la terminal. La eventual entrega al Distrito todavía requiere que se concrete formalmente el procedimiento y, de acuerdo con la información conocida, que el Concejo otorgue las facultades correspondientes. El escenario plantea así una nueva etapa para uno de los principales aeropuertos de la región Caribe, en medio del debate sobre quién deberá asumir su operación y las inversiones necesarias para su modernización.