De acuerdo con las proyecciones de la entidad, la intensidad del fenómeno podría ubicarse entre fuerte y muy fuerte, por lo que se mantiene la atención sobre sus posibles consecuencias en diferentes regiones del territorio nacional.
Entre los principales efectos previstos se encuentran la disminución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas, condiciones que podrían incrementar el riesgo de sequías, afectar la disponibilidad de agua y generar dificultades para algunos sectores productivos.
Las proyecciones indican que los efectos del fenómeno podrían extenderse hasta el primer semestre de 2027. Por esta razón, las autoridades deberán mantener el seguimiento de las condiciones climáticas y fortalecer las medidas de prevención frente a posibles emergencias asociadas a las altas temperaturas y la reducción de las lluvias.
Ante este panorama, se recomienda hacer un uso responsable del agua, evitar las quemas y atender las recomendaciones de los organismos de gestión del riesgo, especialmente en las zonas que puedan presentar mayor vulnerabilidad frente a la temporada seca.