El movimiento telúrico tuvo su epicentro en la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, y se sintió con fuerza en varias regiones del país. Tras el sismo, las autoridades emitieron una alerta preventiva por tsunami para algunas zonas costeras, aunque horas después fue cancelada al confirmarse que no existía un riesgo significativo.
El terremoto ocasionó daños en edificios, carreteras y puentes, además de incendios aislados y la interrupción del servicio ferroviario, incluyendo algunos trayectos del tren bala. Equipos de emergencia fueron desplegados de inmediato para atender a los heridos, inspeccionar las estructuras afectadas y restablecer los servicios públicos.
Las compañías eléctricas informaron que decenas de miles de usuarios quedaron sin suministro de energía, mientras cuadrillas trabajan para normalizar el servicio en las zonas impactadas.
Por su parte, la Agencia Meteorológica de Japón advirtió que podrían registrarse fuertes réplicas durante las próximas horas o incluso en los próximos días, por lo que recomendó a la población mantenerse alerta y seguir las instrucciones de las autoridades.
Las autoridades también confirmaron que las centrales nucleares ubicadas en la región no registraron daños ni anomalías tras el sismo, descartando riesgos para la seguridad de la población.
Japón es uno de los países con mayor actividad sísmica del mundo debido a su ubicación en el llamado "Anillo de Fuego del Pacífico", una zona donde convergen varias placas tectónicas y donde ocurren con frecuencia terremotos y actividad volcánica.