El expresidente Gustavo Petro utilizó este martes 15 de septiembre su derecho a réplica para responder a los cuestionamientos del presidente Abelardo de la Espriella sobre el manejo de las finanzas públicas durante su administración. En una intervención de aproximadamente 24 minutos, Petro habló sobre presupuesto, endeudamiento, déficit y varias de las cifras utilizadas por el actual Gobierno para sustentar su diagnóstico fiscal.
Uno de los puntos centrales fue la afirmación de que durante una semana se habrían comprometido cerca de $10 billones. Petro rechazó ese cálculo y aseguró que a De la Espriella se le había olvidado “dividir y sumar”. Para sustentar su argumento, señaló que el presupuesto de 2026 era de $548 billones y calculó un promedio semanal cercano a los $11 billones. Sin embargo, hay una precisión matemática: un año tiene 52 semanas, por lo que $548 billones divididos entre 52 equivalen a aproximadamente $10,54 billones semanales.
El expresidente también defendió su gestión frente al endeudamiento y afirmó que la deuda había descendido del 61 % al 57 % del PIB. Esta cifra debe analizarse teniendo en cuenta el tipo de deuda, el indicador utilizado y el periodo de comparación. Al mismo tiempo, el Gobierno actual sostiene que recibió una situación fiscal compleja y ha planteado un presupuesto de $634,9 billones para 2027, monto que ya fue aprobado por las comisiones económicas del Congreso y que continúa su trámite legislativo.
La discusión también alcanza el tamaño del gasto público. De la Espriella ha defendido su denominado “Presupuesto de la Verdad”, presentado inicialmente por unos $635 billones, mientras que Petro cuestionó el incremento de recursos destinados al servicio de la deuda y otros cambios incluidos en el proyecto. La Presidencia, por su parte, ha señalado que el presupuesto busca mostrar las obligaciones reales que debe asumir el Estado.
Así, la discusión política vuelve a trasladarse a las cifras: Petro atribuye parte de las dificultades fiscales a obligaciones acumuladas de distintas administraciones y defiende los resultados de su gestión, mientras el Gobierno de De la Espriella presenta el déficit, la deuda y las necesidades de financiación como parte del escenario fiscal que recibió. Más allá de las diferencias entre ambos sectores, las cifras requieren comparaciones bajo la misma metodología y periodos equivalentes para determinar qué corresponde a cada administración y cuál es el verdadero alcance de las presiones fiscales del país.