Abelardo de la Espriella volvió a generar controversia al defender públicamente las imágenes en las que aparece caminando entre bolsas que contenían los cuerpos de 23 presuntos integrantes de las disidencias, abatidos durante un bombardeo en el departamento del Guaviare. Durante una conversación virtual con el político brasileño Flávio Bolsonaro, afirmó que las críticas provenientes de sectores de izquierda no lo harán desistir de este tipo de actuaciones.
“Entre más deje de gustarle eso a la izquierda, pues más lo voy a hacer”, expresó De la Espriella al referirse a la polémica. El mandatario sostuvo que su prioridad es proteger a la ciudadanía y combatir a las estructuras criminales vinculadas, según sus declaraciones, con delitos como narcotráfico, extorsión, secuestro, homicidio y minería ilegal.
En el mismo diálogo, De la Espriella reiteró su postura frente a los grupos armados ilegales y advirtió que quienes no se sometan a las autoridades serán enfrentados por la fuerza pública, dentro de lo que describió como el marco del derecho. Sin embargo, su defensa de la exhibición de los cuerpos vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre los límites del discurso de autoridad, la dignidad humana y el tratamiento de las personas fallecidas, incluso cuando se trata de presuntos integrantes de organizaciones armadas.
La controversia se remonta a comienzos de septiembre, cuando el mandatario publicó en redes sociales videos en los que caminaba junto a los cuerpos envueltos en bolsas tras la operación militar en Guaviare. Las imágenes provocaron cuestionamientos, entre ellos los de la Defensoría del Pueblo, y motivaron una acción judicial presentada por el congresista Santiago Osorio. Según la información publicada por El Colombiano, un juez ordenó inicialmente retirar los videos de la cuenta oficial de Presidencia en Instagram, aunque posteriormente el Juzgado 30 Civil del Circuito de Bogotá dejó sin efecto esa decisión al considerar que los accionantes no estaban legitimados para presentar la reclamación.
Con sus nuevas declaraciones, De la Espriella reafirma una estrategia de confrontación política frente a quienes cuestionan sus actuaciones en materia de seguridad. La discusión, no obstante, va más allá del enfrentamiento entre Gobierno y oposición: plantea interrogantes sobre la forma en que las autoridades comunican los resultados de operaciones militares y el respeto por la dignidad humana, asuntos que continúan en el centro del debate público.