A diferencia del modelo actual del Sisbén, basado principalmente en información suministrada por los ciudadanos mediante encuestas, el RUI determinará quiénes pueden acceder a los beneficios estatales a partir de sus ingresos reales. Para ello, cruzará información de más de 1.800 bases de datos públicas y privadas, incluyendo registros de la DIAN, aportes a pensión, nóminas electrónicas, movimientos financieros y propiedades.
Aunque el Sisbén no desaparecerá de inmediato, durante un periodo de transición de aproximadamente dos años seguirá utilizándose para caracterizar a los hogares. Sin embargo, la asignación final de subsidios dependerá de la validación de ingresos realizada por el nuevo sistema.
Con esta reforma, el Gobierno busca mejorar la focalización de programas como Renta Ciudadana, Colombia Mayor y Jóvenes en Paz, evitando que personas con capacidad económica reciban ayudas destinadas a la población más vulnerable.
Según lo previsto, algunos hogares clasificados actualmente en los grupos A y B podrían perder los beneficios si el cruce de información evidencia ingresos o patrimonio superiores a los reportados. Por el contrario, familias ubicadas en los grupos C o D que demuestren ingresos por debajo de la línea de pobreza podrán ser incorporadas a los programas sociales.

Las autoridades aseguran que el objetivo es garantizar una distribución más justa y eficiente de los recursos públicos, identificando con mayor precisión a quienes realmente necesitan el apoyo del Estado.