El balance preliminar de víctimas mortales ascendió a al menos 80 personas. El área metropolitana de Pereira concentra aproximadamente la mitad de los fallecidos, según el reporte entregado por las autoridades locales.
En Cali, la situación también es crítica. Cerca de 30 estructuras habrían colapsado, algunas con personas atrapadas en su interior, mientras los equipos de emergencia adelantan labores de búsqueda y rescate. En el departamento del Valle del Cauca se contabilizan además numerosas víctimas, por lo que las cifras podrían aumentar a medida que avanzan las labores de atención.
Manizales, Armenia, Buenaventura y Quibdó, entre otras ciudades, también reportaron afectaciones. En varias zonas se registraron daños estructurales, desprendimientos y personas heridas.
La emergencia también golpeó la infraestructura aeroportuaria. Siete aeropuertos suspendieron temporalmente sus operaciones después de registrar daños que obligaron a realizar inspecciones de seguridad antes de reanudar las actividades.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno nacional declaró la situación de desastre nacional, una medida que permite acelerar la movilización de recursos, personal especializado y asistencia para las comunidades afectadas.
Las autoridades mantienen activados los protocolos de emergencia y continúan con la evaluación de daños y las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes entre las estructuras colapsadas.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene el monitoreo de la actividad sísmica y de las réplicas que puedan presentarse después del fuerte movimiento.
La prioridad en este momento es rescatar a las personas atrapadas, atender a los heridos, garantizar la seguridad de las zonas afectadas y establecer el impacto total de la tragedia.