La llegada de ayuda internacional para atender a las víctimas del terremoto de magnitud 7,4 que afectó a Colombia comenzó a concretarse este miércoles, luego de que varios gobiernos expresaran inquietudes por la falta de coordinación inicial con las autoridades colombianas. La situación generó los primeros cuestionamientos hacia la Cancillería del Gobierno de Abelardo de la Espriella, en momentos en que continúan las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas.
Durante las primeras horas posteriores al sismo, Naciones Unidas, México y China señalaron que aún no habían recibido una solicitud oficial o un canal definido para coordinar la asistencia humanitaria. La demora coincidió con el acercamiento al final de la denominada “ventana crítica” de 72 horas, considerada por especialistas como el periodo más importante para encontrar sobrevivientes bajo los escombros.
Analistas consultados por medios internacionales atribuyen parte de las dificultades a problemas institucionales derivados del reciente cambio de gobierno. La politóloga Sandra Borda señaló que la transición entre administraciones pudo haber generado retrasos en la designación de funcionarios y en los mecanismos de coordinación, entre ellos el nombramiento del director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), oficializado este miércoles.
Con el paso de las horas comenzaron a activarse los mecanismos de cooperación. Estados Unidos confirmó el envío de 22 expertos en búsqueda y rescate, mientras que Perú anunció el traslado de voluntarios especializados y México despachó un cargamento de 19,5 toneladas de ayuda humanitaria hacia Colombia. La Cancillería informó que trabaja en una lista de necesidades específicas para canalizar el apoyo internacional con acompañamiento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El canciller aseguró que no se ha excluido a ningún país y que los ofrecimientos de ayuda se están evaluando sin criterios ideológicos o políticos. Mientras tanto, continúan las operaciones de rescate y la distribución de insumos para los damnificados, en un escenario en el que la cooperación internacional será determinante tanto para la atención inmediata como para la recuperación de las regiones afectadas por el terremoto.