La decisión representa un cambio frente a su postura anterior. El pasado 24 de julio, Saab se había declarado “no culpable” de los cargos que enfrentaba en territorio estadounidense. Tras el cambio de declaración, el juicio con jurado que estaba previsto para noviembre quedó cancelado.
De acuerdo con la acusación de las autoridades estadounidenses, Saab estuvo involucrado en un esquema de corrupción relacionado con contratos para la importación de alimentos destinados al programa CLAP de Venezuela. La investigación señala el uso de empresas ficticias, documentos falsificados y transferencias a través de cuentas bancarias en Estados Unidos para ocultar y mover los recursos.
El acuerdo alcanzado con la Fiscalía contempla además la cooperación de Saab con las autoridades estadounidenses y el decomiso de 195 millones de dólares considerados ganancias ilícitas.
Saab podría recibir una pena máxima de 20 años de prisión por el cargo de conspiración para lavar dinero. La sentencia será determinada posteriormente por la justicia federal estadounidense.
El caso vuelve a poner al empresario colombiano en el centro de las investigaciones estadounidenses contra la estructura financiera vinculada al antiguo gobierno de Nicolás Maduro. Saab había sido detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos, pero fue liberado en 2023 como parte de un intercambio de prisioneros.