El fenómeno de El Niño ya está presente en Colombia y continúa fortaleciéndose, según el IDEAM, que en su actualización de septiembre señaló una probabilidad superior al 90 % de que alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y comienzos de 2027. El escenario climático genera preocupación por sus posibles efectos sobre la producción de alimentos, la disponibilidad de agua y los costos de generación de energía.
Uno de los principales impactos podría sentirse en el precio de los alimentos, especialmente porque las altas temperaturas y la reducción de lluvias pueden afectar las zonas productoras. José Ignacio López, presidente de Anif, advirtió que cerca del 19 % de la canasta básica estaría expuesta a los efectos de la sequía y explicó que un aumento de los alimentos suele tener un impacto proporcionalmente mayor sobre los hogares de menores ingresos, debido al peso que tiene la alimentación dentro de sus gastos.
A esto se sumaría la presión sobre las tarifas de energía eléctrica y gas. La disminución de los niveles de los embalses puede reducir la generación hidroeléctrica y aumentar la necesidad de recurrir a fuentes térmicas. El IDEAM también advierte que El Niño puede reducir los niveles y caudales de varias cuencas, generando presiones sobre el abastecimiento de agua y la generación de energía.

El escenario también podría trasladarse a la discusión del salario mínimo de 2027. De acuerdo con el análisis citado de Anif, una inflación más alta provocada por el fenómeno climático podría aumentar las expectativas de trabajadores y empleadores durante la negociación. Sin embargo, el incremento del salario mínimo no depende únicamente de la inflación: en su fijación también deben considerarse variables como la productividad, el crecimiento económico y otros criterios establecidos en la legislación colombiana.
El impacto final dependerá de la intensidad y duración de El Niño, el comportamiento de los precios de los alimentos y la respuesta de la generación eléctrica. Por ahora, el IDEAM mantiene el fenómeno bajo seguimiento y señala que sus efectos no son iguales en todas las regiones del país. La intensidad más probable se concentra entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, por lo que los próximos meses serán determinantes para establecer cuánto de estas presiones climáticas termina trasladándose al bolsillo de los hogares.