Estados Unidos trasladó varios drones MQ-9 Reaper desde África hacia Colombia y Ecuador, en medio de la ampliación de sus operaciones contra organizaciones de narcotráfico en la región.
El MQ-9 Reaper es una aeronave militar operada de manera remota, diseñada para misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataques de precisión.
Tiene una envergadura de 20,1 metros y una longitud de 11 metros. Puede alcanzar hasta 15.240 metros de altitud, desarrollar una velocidad de crucero cercana a los 370 kilómetros por hora y transportar hasta 1.701 kilogramos de carga útil.
Alta autonomía y capacidad de vigilancia
Una de las principales características del Reaper es su capacidad para permanecer durante largos periodos sobre una zona determinada y transmitir información en tiempo real a los operadores.
La aeronave puede incorporar cámaras de luz diurna, sensores infrarrojos, sistemas de visión nocturna, telémetros y designadores láser, además de radar de apertura sintética.
Estas capacidades permiten localizar, identificar y seguir objetivos incluso en zonas de difícil acceso, como regiones montañosas y selváticas.
Colombia y Ecuador, puntos del redespliegue
Funcionarios estadounidenses citados en el material indicaron que varios MQ-9 fueron trasladados desde África hacia Colombia y Ecuador. No se precisó cuántas aeronaves fueron destinadas a cada país ni cuántas ya habían llegado.
En el caso de Colombia, las autoridades habían informado que el país acordó recibir tres drones MQ-9 Reaper y que se estudiaba incorporar una aeronave adicional.
En Ecuador, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, afirmó que dos de estos aviones habían sido entregados y que ya operaban en el espacio aéreo ecuatoriano en coordinación con las autoridades.
Una plataforma que también puede ser armada
Aunque los Reaper pueden emplearse exclusivamente para labores de vigilancia y reconocimiento, también tienen capacidad ofensiva.
De acuerdo con la Fuerza Aérea estadounidense, pueden utilizar misiles AGM-114 Hellfire y bombas guiadas, entre ellas las GBU-12 Paveway II y GBU-38 Joint Direct Attack Munition.
El sistema de designación láser permite marcar objetivos para el empleo de municiones guiadas.
Preocupaciones por el uso de la fuerza
El despliegue genera cuestionamientos de organizaciones defensoras de los derechos humanos y advertencias de expertos sobre los riesgos para la población civil ante una eventual ampliación de los ataques contra organizaciones de narcotráfico.
El material también señala que la eliminación de integrantes de estas estructuras no necesariamente interrumpe el tráfico de drogas, debido a que pueden ser reemplazados.
Estados Unidos redistribuye una capacidad limitada
El traslado se produce además después de importantes pérdidas de la flota estadounidense. Según el material, al menos 45 MQ-9 Reaper, cerca de una cuarta parte de la flota estadounidense, fueron destruidos durante la guerra con Irán.
El redespliegue desde África hacia Sudamérica refleja así la redistribución de una capacidad militar limitada para respaldar la estrategia de Washington contra las organizaciones de narcotráfico en América Latina.