El retiro de más de 30 piezas de las salas del Museo Nacional de Colombia provocó una controversia sobre la memoria histórica y la representación de distintos sectores sociales y políticos del país.
Entre los elementos desmontados figuran una bandera del orgullo LGBTIQ+, materiales relacionados con las luchas feministas, afiches de las campañas presidenciales de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez, el brazalete de la Alianza Democrática M-19 y el Balígrafo, objeto asociado con la firma del Acuerdo de Paz de 2016.
El Gobierno defendió la decisión bajo el argumento de evitar el adoctrinamiento político y la apología de la violencia. Sin embargo, la medida generó críticas de ciudadanos y sectores culturales que advierten sobre el riesgo de excluir elementos relevantes para comprender la historia reciente de Colombia.
El sábado 17 de octubre, más de 500 personas, según reportes de prensa, participaron en un plantón frente al museo para rechazar el retiro de las piezas.
La controversia mantiene abierto el debate sobre los criterios curatoriales, la autonomía de las instituciones culturales y el papel de los museos en la preservación de la memoria colectiva.