Así lo confirmó el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien oficializó la adopción de las medidas tras concluir una investigación sobre las políticas de 54 economías respecto a la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
“El presidente Trump reconoce que décadas de persuasión moral no han erradicado el trabajo forzoso de las cadenas de suministro globales. Estados Unidos mantiene una prohibición de importación de productos elaborados con trabajo forzoso desde hace casi un siglo y la aplica rigurosamente; ya es hora de que nuestros socios comerciales hagan lo mismo”, señaló Greer.
El ajuste fue adoptado tras una investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y, según las autoridades estadounidenses, busca reforzar la protección de sectores de su industria frente a prácticas comerciales consideradas desleales.
Para los exportadores colombianos, el principal cambio es el aumento en el costo de ingreso de los productos cobijados por la medida al mercado estadounidense. Esto podría afectar la competitividad de algunos bienes, dependiendo del sector y de las condiciones de los acuerdos comerciales vigentes entre ambos países.
Analistas señalan que el impacto variará según el tipo de producto exportado, por lo que las empresas deberán evaluar los efectos del nuevo esquema arancelario sobre sus costos, precios y estrategias comerciales en uno de los principales mercados de destino para las exportaciones colombianas.