Una extensa investigación publicada por The New York Times expone el pasado profesional del presidente electo Abelardo de la Espriella en Miami y plantea serias preguntas sobre la coherencia de su discurso político. Según el diario, el abogado colombiano hizo parte durante años del lucrativo circuito de defensores que representan a narcotraficantes y personas investigadas por lavado de activos en Estados Unidos, antes de construir una campaña basada en la promesa de declararles una guerra frontal a esas mismas estructuras criminales.
El reportaje sostiene que De la Espriella trabajó con clientes involucrados en procesos por narcotráfico y lavado de dinero, entre ellos Alex Saab, señalado por las autoridades estadounidenses de actuar como operador financiero del régimen de Nicolás Maduro. Además, The New York Times afirma que fiscales federales en Florida y Nueva York revisaron aspectos relacionados con el entorno del entonces abogado durante la investigación sobre Saab, aunque reconoce que De la Espriella nunca fue acusado y que no está claro cuál fue el alcance exacto de ese escrutinio.

La investigación también documenta su relación con Jorge Luis Hernández, un exnarcotraficante y posteriormente informante de agencias estadounidenses, quien habría trabajado en el entorno profesional de De la Espriella en Miami. El diario recuerda, además, que el hoy presidente electo defendió en el pasado a políticos vinculados con estructuras paramilitares y promovió que esos grupos fueran tratados como actores políticos, un antecedente que contrasta con su actual narrativa de autoridad, orden y combate sin concesiones contra el crimen organizado.
Frente a las revelaciones, la oficina presidencial de De la Espriella respondió que esos asuntos “fueron ampliamente discutidos durante la campaña presidencial” y aseguró que el mandatario “nunca fue investigado ni acusado” por los hechos mencionados. Sin embargo, la investigación del diario estadounidense deja abierta una pregunta políticamente incómoda: ¿cómo pasó quien durante años obtuvo ingresos defendiendo a personajes ligados al mundo del narcotráfico y el lavado de dinero a presentarse como el gran abanderado de la guerra contra los narcotraficantes? Esa contradicción, más que una respuesta definitiva, es el eje central del reportaje y uno de los primeros grandes desafíos para la credibilidad del gobierno que está por comenzar.