El denominado ‘Libro de la Verdad’, presentado por el Gobierno de Abelardo De la Espriella como un informe sobre presuntas irregularidades de la administración de Gustavo Petro, quedó en el centro de una nueva controversia. El representante a la Cámara Alfredo Mondragón aseguró que una herramienta de detección de contenido generado con inteligencia artificial habría establecido que cerca del 90 % del documento fue elaborado con IA, y cuestionó tanto su metodología como las fuentes utilizadas para sustentar los señalamientos.
El documento tiene 135 páginas y reúne 82 casos relacionados con nueve tipos de comportamientos que el actual Gobierno considera asociados a posibles prácticas de corrupción durante la administración anterior. Según la información oficial, el material fue construido durante el proceso de empalme y posteriormente entregado a la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría y la Contraloría para que las autoridades competentes evalúen los casos incluidos.
Frente a las acusaciones, el Gobierno sí reconoció el uso de herramientas de inteligencia artificial durante la elaboración del informe. El vicepresidente José Manuel Restrepo explicó que alrededor de 1.300 personas participaron en el proceso y que la tecnología fue utilizada para procesar y cruzar información, identificar patrones y apoyar labores de auditoría forense. El propio documento, además, contempla dentro de su metodología el uso de herramientas tecnológicas durante el análisis de la información recopilada.

Sin embargo, reconocer el uso de inteligencia artificial como herramienta de apoyo no equivale a afirmar que el documento fue escrito íntegramente por IA. Hasta el momento, no se ha presentado una verificación independiente que permita confirmar que el 89 % o el 90 % de las 135 páginas fueron generadas por inteligencia artificial. Además, las herramientas de detección de texto generado por IA no constituyen, por sí solas, una prueba concluyente sobre la autoría de un documento.
Mondragón también cuestionó que parte de la información utilizada proviniera de recortes o publicaciones periodísticas y sostuvo que el informe no contendría pruebas suficientes para respaldar los casos señalados. El Gobierno, por su parte, defiende el proceso de recopilación y análisis realizado durante el empalme. Por ahora, la discusión se mantiene abierta entre las acusaciones de la oposición sobre la metodología del documento y la explicación oficial sobre el papel que tuvo la inteligencia artificial, mientras corresponde a los organismos de control y a la Fiscalía determinar el alcance y sustento de los casos incluidos.