La campaña ‘Colombia, un solo corazón’, promovida por la primera dama Ana Lucía Pineda para recolectar ayudas destinadas a los damnificados por el terremoto de magnitud 7,4 que golpeó al Pacífico colombiano, quedó bajo cuestionamiento después de que una investigación de Cuestión Pública identificara que uno de sus principales canales de donación corresponde a una fundación cuya representante legal es la propia primera dama.
De acuerdo con la investigación, se trata de la Fundación Colombia Luz y Sonrisas, una entidad sin ánimo de lucro que fue constituida el 7 de julio de 2026, con un capital inicial de $10 millones, y cuya representante legal es Pineda. La organización aparece como uno de los canales para recibir aportes económicos dentro de la campaña, junto a entidades como El Minuto de Dios y la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia. Hasta ahora, la campaña no ha publicado el monto total de dinero recibido.
El asunto genera especial interés por el contraste con cuestionamientos que anteriormente enfrentó el funcionario Óscar Benavides, quien también participó en actividades de recolección de recursos y ayudas para los damnificados. En su caso, según los señalamientos conocidos públicamente, llegaron a presentarse denuncias relacionadas con el manejo de los recursos, pese a que la información disponible indicaba que el dinero recolectado estaba siendo dirigido a una fundación que no figuraba a su nombre. La comparación resulta relevante porque, en el caso de la campaña de la primera dama, la organización que recibe donaciones sí tiene como representante legal a la propia promotora de la iniciativa.
La investigación también señala que canales y entidades estatales han difundido información sobre la campaña y las cuentas destinadas a recibir aportes, mientras que en algunas regiones se han habilitado puntos de recolección vinculados a sectores políticos cercanos al Gobierno. Entre ellos aparecen, según el reporte, la Casa Abelardista en Barranquilla y otros espacios utilizados para recibir ayudas en especie. Además, el gobernador de Norte de Santander habría invitado a empleados de la administración departamental a donar un día de salario.
Aunque no existe en la información expuesta una conclusión que determine que los recursos estén siendo utilizados de manera irregular, el hecho de que una campaña de alcance nacional canalice donaciones hacia una fundación cuya representante legal es la misma persona que impulsa la iniciativa plantea preguntas legítimas sobre transparencia, controles, trazabilidad y rendición de cuentas. Más aún cuando se trata de recursos destinados a personas afectadas por una emergencia. La campaña ha reportado la gestión de más de 1.500 toneladas de víveres, según cifras citadas por Portafolio, pero permanece pendiente conocer públicamente un balance detallado de los recursos económicos recibidos y su destinación.