El volcán permanece en alerta naranja, condición establecida por el Servicio Geológico Colombiano (SGC) debido al incremento de la actividad sísmica y a cambios en parámetros como la temperatura de las emisiones y la liberación de gases volcánicos.
La actividad del Puracé también tuvo repercusiones en la operación aérea. La presencia de ceniza volcánica llevó a la suspensión temporal de las operaciones en el aeropuerto Guillermo León Valencia de Popayán, debido al riesgo que este material representa para la navegación aérea.
Aunque la emisión de ceniza ocurrió prácticamente al mismo tiempo que el terremoto, el SGC ha señalado que no existe evidencia para establecer una relación directa entre ambos fenómenos. El Puracé ya presentaba un nivel elevado de actividad antes del movimiento telúrico.
El SGC mantiene el monitoreo permanente de la cadena volcánica Los Coconucos y advierte que, mientras permanezca la alerta naranja, pueden presentarse fluctuaciones en la actividad, por lo que las autoridades y comunidades ubicadas en zonas de amenaza deben permanecer atentas a los reportes oficiales.
Por ahora, la emisión de ceniza y gases no significa que haya ocurrido una erupción mayor, pero sí confirma que el volcán continúa atravesando un periodo de actividad que requiere vigilancia especial