La jefe de la cartera explicó que la reducción en la disponibilidad de recursos hídricos obligará a aumentar la participación de fuentes térmicas, especialmente las plantas que operan con gas, cuyos costos son más elevados.
“Las tarifas tienen que subir, porque ya los recursos hídricos no van a tener toda la demanda. El que va a marginar es alguien que tiene gas, un gas que vale mucho y que también ha venido creciendo por los problemas que hay a nivel internacional”, afirmó la ministra.
Arboleda Arango señaló además que durante el fenómeno climático podrían presentarse dificultades asociadas a mantenimientos y fallas en la infraestructura energética, situaciones que, según indicó, suelen aumentar durante los períodos de sequía.
“Vamos a tener seguramente algunas fallas y mantenimientos. Eso sucede en El Niño y yo no les voy a prometer lo que no les puedo prometer”, manifestó.
La ministra aseguró que el sector energético atraviesa una situación compleja y advirtió que el próximo fenómeno de El Niño podría reunir varias de las dificultades registradas durante episodios anteriores.
La advertencia coincide con recientes alertas de organismos internacionales sobre la intensificación del fenómeno climático. La Organización de las Naciones Unidas ha señalado que El Niño podría fortalecerse durante los próximos meses y convertirse en uno de los episodios más intensos desde que comenzó su monitoreo.
De acuerdo con estimaciones de la Organización Meteorológica Mundial, existe una alta probabilidad de que el fenómeno se mantenga hasta febrero de 2027, con efectos prolongados sobre las temperaturas y el régimen de lluvias.
El escenario plantea nuevos retos para el sistema energético colombiano, especialmente por la reducción de la generación hidroeléctrica y el mayor costo que implicaría recurrir a fuentes térmicas para atender la demanda nacional.