El presidente Abelardo de la Espriella anunció el inicio de una nueva estrategia contra el narcotráfico que contempla fumigación de cultivos ilícitos, persecución de laboratorios, rutas, cabecillas y redes de lavado de activos, luego del encuentro sostenido en Barranquilla con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La reunión derivó en la creación de los denominados ‘Acuerdos de Barranquilla’, una hoja de ruta para fortalecer la cooperación bilateral.
Durante su intervención, De la Espriella aseguró que los acuerdos estarán concentrados en tres objetivos: “reconstruir la patria, recuperar la economía y blindar el hemisferio”. El mandatario destacó el respaldo estadounidense tras el terremoto y señaló que los 26,5 millones de dólares en asistencia humanitaria entregados por Estados Unidos deberán convertirse ahora en una alianza de largo plazo para financiar infraestructura, vivienda, energía, tecnología y reconstrucción productiva.
Uno de los anuncios más contundentes estuvo relacionado con la política de seguridad. El Gobierno presentó el denominado ‘Plan Patriota Siglo XXI’, con el que busca modernizar las capacidades militares mediante la adquisición y fortalecimiento de aviones, radares, drones, helicópteros, sistemas antidrones, defensa aérea, inteligencia y ciberdefensa. La apuesta oficial es consolidar a Colombia como uno de los principales aliados estratégicos de Estados Unidos en materia de seguridad hemisférica.
Sin embargo, fue la promesa de retomar las fumigaciones la que concentró la atención del discurso presidencial. “Vamos a empezar a fumigar. Vamos a ir por los laboratorios, por los precursores, por las rutas, por los cabecillas del narcotráfico”, afirmó De la Espriella, quien además lanzó una advertencia contra las organizaciones armadas y aseguró que “bandido que no se someta, lo vamos a dar de baja como corresponde”, endureciendo nuevamente la narrativa de su Gobierno frente al narcoterrorismo.
Los acuerdos también incluyen cooperación en materia migratoria, fronteriza y de seguridad, así como la participación de Colombia en el Escudo de las Américas, cuya sede operativa estará en Medellín. Frente a Venezuela, el Gobierno manifestó su disposición de colaborar en iniciativas que contribuyan a la estabilidad regional. No obstante, los anuncios dejan abiertas importantes preguntas sobre el alcance real de la nueva alianza con Washington, el retorno de estrategias como la fumigación y las implicaciones que tendrá esta política de seguridad en los territorios más afectados por el conflicto armado y los cultivos ilícitos.